A
la derecha de la carretera que va desde Cornejo hasta Quintanilla del
Rebollar, a la altura del km 12,8, se localizan dos cavidades colgadas
en el cortado de unos 13 metros de profundidad y cuyo nombre se debe a
una curiosa leyenda que pasamos a contaros a continuación.
"Antiguamente había en la localidad de Cornejo un matrimonio, cuya única afición era incordiar a los vecinos, siendo correveidiles y provocando la enemistad entre los habitantes de Cornejo. Se lograban enterar de todos los chismes, dimes y diretes de la comunidad, cosa inexplicable para la gente, por lo que eran considerados unos brujos.
Una de las costumbres que poseían era subirse Colmenares arriba y asomarse a la peña, con el fin de vigilar las idas y venidas de los lugareños. Acertó a pasar por allí un ´hombre bueno' sobre el que levantaron el infundio de haber abusado de una joven doncella. Por ello montó en cólera este hombre bueno y una de las veces que se acercó a Cornejo los divisó asomados en la peña (en su lugar habitual), y encarándose con ellos echóles la siguiente maldición: 'Quedaréis a perpetuidad mirando sin ver y siempre siendo vistos, todo ello por haber guiado tal mal vuestra inteligencia. Vuestra cabeza vacía, será vaciada de todo'.
Quedaron convertidos en piedra y en la actualidad se les puede observar encima de Cueva La Mina y sus cabezas huecas forman dos cavidades que sirven de refugio a animales y humanos: las cuevas conocidas como del Porrino y de la Porrina.
Librose de la maldición una hija que se encontraba ese día con sus padres. Pasando el tiempo ésta se convirtió en la Bruja de Sotillo (Cornejo)"
Recogida de
Merindades y Valles de la Cantabria Burgalesa.

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